Los sistemas de refrigeración -tanto el aire acondicionado
como la bomba de calor- son, indiscutiblemente,
la fórmula más eficaz y cómoda de controlar la temperatura
del hogar y aplacar los rigores del calor estival.
Para lograr un eficiente rendimiento es conveniente seguir
algunas pautas:
Instale toldos y cierre las persianas, reducirá el efecto
calorífico del sol.
En los edificios y locales en cuyas fachadas predomina el
cristal, es muy efectivo utilizar vidrios polarizados o colocar películas
reflectoras que reducen la transmisión de calor y dejan pasar la luz necesaria.
Esta medida proporciona ahorros del 20% en el consumo de aire acondicionado.
En verano, si es posible, ventile la estancia a primeras
horas de la mañana cuando el aire de la calle es más fresco.
Instale cierres automáticos en las puertas y mantenga
cerradas las ventanas para reducir, en la medida de lo posible, la entrada de
aire caliente durante el día.
Aísle los techos y muros expuestos al sol; esta medida puede
representar un ahorro de hasta un 30% en el consumo de aire acondicionado.